Estoy leyendo un libro. Ya sé que esto no es ninguna novedad, pero lo cierto es que estoy leyendo un libro y estoy enganchada, así que le robo horas al sueño todas las noches hasta que los párpados me pesan tanto que tengo que dejarlo a un lado y dormirme por fin. Esto, créanme, tampoco es ninguna novedad. Pero no tengo Internet desde hace una semana y no puedo poner enlaces a noticias ni fotos interesantes, ni mucho menos subir canciones, así que, como no quiero que pasen muchos días sin contarles algo, les cuento las divagaciones mentales que me está produciendo la lectura de Ensemble, c'est tout, de Anna Gavalda, que ya nombré en un post anterior. No se preocupen, no voy a destripar el libro, pero, eso sí, esto es más largo que un día sin pan, así que si no quieren, no sigan.
La cuestión es la siguiente. Tenemos tres personajes, una chica y dos chicos.
La chica es una apasionada del arte y de la música clásica y a los 26 años ya tiene un pasado más que desgraciado del que aún no sé todos los detalles, aparte de ser prácticamente anoréxica.
El chico A tiene 36 años y es incapaz de vivir en sociedad: no sabe comunicarse, no tiene amigos y tartamudea sin parar cada vez que se dirige a alguien. Además de eso, es un apasionado de la Historia de Francia y puede contar todo tipo de anécdotas sobre ella (y lo más curioso, lo hace prácticamente sin tartamudear).
El chico B tiene una edad indefinida, seguramente rondando los 30, es inteligente, pero no tiene cultura y habla fatal porque lleva toda la vida trabajando en un restaurante y no ha podido estudiar. Sólo le gustan la música bakalao y las chicas maquilladas como puertas... para irse a la cama y nada más. Eso sí, es un cocinero excepcional.
Y ahora viene la pregunta. Tenemos a los personajes, ¿qué hacemos con ellos? Podemos analizar las posibilidades.
Posibilidad 1.
Los dos chicos se enamoran de la chica. Posibilidad obvia por la que pasarían casi todos los escritores de hoy en día. Nos lleva a varias posibilidades a su vez:
Posibilidad 2.
La chica se enamora de uno de los dos chicos. Esta posibilidad también es bastante obvia y nos ofrece dos caminos posibles.
Posibilidad 3.
Chico A se enamora de chica que se enamora de chico B que pasa de ella y los tres sufren durante todo el libro hasta que aparece algún personaje nuevo que rompe la situación.
Posibilidad 4.
Chico B se enamora de chica que se enamora de chico A que se enamora de chico B. Todos sufren mucho hasta que chico A se echa otro novio y se marcha dejando a los otros dos todavía sufriendo.
Posibilidad 5.
Chico A y chico B se enamoran y pasan de chica, que hace cuarenta años se hubiera metido a monja, hace veinte a puta, hace quince se hubiera suicidado y hace diez hubiera montado una empresa de contactos, pero ahora se limita a engancharse al chat y conocer a algún colgado que al final la asesina con gran pena de los chicos durante tres minutos y medio.
Ya está. No se me ocurren más, aunque seguro que las hay, pero lo que yo quiero saber es: ¿cuál de estas posibilidades no se ha contado ya unas tropecientas veces en los libros? ¿Hay alguna que no esté aquí y que sea absolutamente original y no se haya contado nunca?
Aquí están reunidas un buen número de las tramas amorosas que se pueden dar en una relación entre tres. Las que faltan son el clásico triángulo: dos de los personajes mantienen una relación y uno de ellos le pone los cuernos al otro con el tercero, pero todas las posibilidades que se pueden dar en esa situación están también tan manidas que no vale la pena ni ponerlas.
Los restantes libros de amor pueden tener muchos personajes y son una orgía continua (no piensen mal, me refiero a una orgía de posibilidades argumentales: que si pongo a éste con ésta y al otro con el de más allá y Fulano sufre por Mengana y Mengana por Zutano que sufre por otra más - ya no me sé más nombres genéricos, lo siento, no llego más allá de Fulano, Mengano y Zutano -), pero en el fondo todo es lo mismo.
También pueden tener sólo dos personajes y entonces sólo hay tres posibilidades:
Posibilidad 1.
Uno de los personajes, que es el héroe, lucha denonadadamente por el amor del otro. Al final...
Posibilidad 2.
Los dos personajes están enamorados mutuamente y luchan juntos contra un millón de escollos que encuentran en su camino hacia la felicidad. Qué les voy a contar, esto existe desde antes incluso que Romeo y Julieta.
Posibilidad 3.
Los dos personajes estaban enamorados y eran felices, pero de repente aparecen los problemas, que pueden ser el aburrimiento y entonces se meten en un club de intercambio de parejas y alguno de ellos aparece muerto, o una tercera persona y entonces empiezan las infidelidades y volvemos a los tres personajes y el triángulo. Aquí no valen las historias familiares de tipo que se muera un hijo o la familia se arruine, porque en esos libros el amor es secundario (al menos el tipo de amor del que estamos hablando aquí, o mejor dicho del que estoy hablando en este rollo que me estoy soltando).
En fin. Que alguien me diga cuál de estas historias de amor no se ha contado todavía. Es más, que alguien me diga de una sola historia que no se haya contado todavía, aunque no sea de amor. Y no me vengan con "un virus que se propaga por Internet se come a la gente", que no me vale. Internet existe desde hace diez años y los móviles desde hace un poco más, pero aún así ya hay mil películas que utilizan argucias tecnológicas para suplir la falta de ideas y de argumentos.
Entonces, ¿para qué escribir? Para qué leer está claro: uno todavía no ha leído todo lo que está escrito y puede que aún le queden tramas originales por descubrir. Pero, ¿para qué escribir?
Yo creo que el valor de los libros que se escriben hoy en día (me refiero a novelas y no hablo de las que tocan temas sociales aunque sea por casualidad, recuerden que éste es un artículo casi banal) no reside en el argumento, o al menos no sólo en él. Reside, más bien, en la forma de contar la historia, en que llegue a interesarte aunque sea un calco de lo que has leído cien veces y, cómo no, reside en los personajes, en la capacidad del autor para darles credibilidad y sentido y conseguir que sean más que marionetas en una trama cantada de antemano.
Nota al pie. Este artículo fue escrito el 17 de enero del 2006. Al cabo de un par de días terminé de leer Ensemble, c'est tout. Anteriormente había leído los libros de relatos de la misma autora, Anna Gavalda, y me habían gustado más que lo que me gustó la novela. En el momento de escribir el artículo llevaba algo más de la mitad y aún no me había decepcionado, pero al final, sí, me decepcionó un poco. Quizá por haberla leído en francés perdí algunos matices que me hubieran hecho cambiar de opinión, o quizá no, no lo sé. Ahora acaban de estrenar la película basada en la novela y me pregunto si estará lograda, pero aún no la he visto. Quizá algún día haya una segunda parte de este comentario, pues.